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Corazón blaugrana

Monday, May 15, 2006

La Cueva del Tío Botas


Comienzo esta serie de relatos con el lugar que pone título al blog. “La cueva del tío Botas”.
Es una pequeña cueva excabada en la pared arenosa del margen izquierdo del río. Para llegar allí hay que abandonar el pueblo por el noroeste, “por las escuelas”, y coger un camino de grava blanca que pasó tiempos mejores, a principios de los ochenta, cuando el mundial. Fue cuando se pusieron las porterías en el prado y se creó así el campo de fútbol ahora en desuso debido no a la falta de afición sino a la falta de personal. Es muy complicado juntar en el pueblo a 22 personas con la afición suficiente como para pintar el campo y jugar un partido. Sólo por las fiestas se organiza algún encuentro entre el equipo local y algún pueblo vecino cuando no alguna peña de la capital.
Antes de llegar a la citada cancha dejamos a la izquierda un primer grupo de eras dispuesto en irregular forma en donde las zonas de grama más regular, las eras propiamente, dan paso a otras con vegetación y orografía más desiguales en donde cardos y juncos campan a su aire junto a la grama. En esta zona jugábamos al golf en verano, aprovechando los desniveles del terreno. Las zonas donde habían estado los montones de grano ya recogidos las usábamos de grenns por quedarse en estos lugares la hierba más corta y de un color más claro.
Por el margen derecho del camino se aleja serpenteando el Caz flanqueado de verdes y vigorosas junqueras y cardos mas allá de los cuales se alza una joven chopera en el lugar en que hace años se hallaba el basurero del pueblo donde, de críos, pasábamos gran parte de los largos y calurosos veranos.
Atravesando un segundo grupo de eras y dejando atrás el campo de fútbol el camino llega a una tapia hecha de piedras superpuestas de poca altura que separa el prado de los campos de cultivo que dan paso más allá al pinar. En este punto el camino cambia de dirección y se dirige hacia poniente y un poco más adelante se divide en dos y una rama llega hasta el caserío de Tablares y la otra se adentra, girando a la derecha, en el pinar por una zona arenosa y cruza el río a la altura de un vado que llamamos “El Vao”.
Tomando el camino del Vao se llega a un lugar en el que el pinar se transforma en chopera, justo en donde comienza la bajada al mencionado vado. Es en este punto donde abandonamos el camino y nos introducimos en el pinar por la parte derecha siguiendo el límite del pinar, plagado de zarzas, que al final del verano se llenan de sabrosas zarzamoras muchas de ellas de muy difícil acceso ya que al peligro de los aguijones propios de la zarza se añade el del terreno, un precipicio de varios metros de altura hasta el río.
Existen varios accesos al río desde esta zona del pinar; Algunos de pendientes suaves hechos por las ruedas de los tractores y utilizados para instalar motores de riego, otros, por el contrario, de grandes pendientes hechos de rudos escalones esculpidos en la pared a golpe de azadón. El acceso que lleva a la cueva es de este último tipo y la señal para encontrarlo es un pino inclinado, casi horizontal, que nace a escasos metros del senderillo que tendremos que bajar para encontrarnos con la cueva.
Nada seguro se sabe del tal tío Botas. Unos dicen que era un panadero de Cuéllar que, tras asesinar a su mujer arrojándola al horno del pan, huyó río abajo y acabó refugiándose en la cueva donde le prendieron y que, finalmente, llevaría su nombre. Miguel Gillani, en su novela sobre el tema, nos cuenta la historia de un Tío Botas bien diferente; Se le identifica ni mas ni menos que con Rodrigo, el último rey visigodo, que sobrevivió a la batalla de Guadalete y pasó el final de sus días habitando la cueva como un ermitaño.
Hace poco hice esta excursión para documentar el texto con fotos pero ya no encontré el pino torcido que servía de referencia para encontrar la bajada a la cueva.

3 Comments:

Blogger pgr said...

Muy bonito relato. por cierto que desconocía por completo las historias que cuentas del tio botas. Quedo a la espera de una segunda entrega.

11:48 PM  
Blogger evapi said...

Alucinada me has dejado, no tenia ni idea de las historias de la cueva. Hace poco pasé por allí y la cueva está muy deteriorada por el paso de los años.

Me has sorprendio Bandurrias, espero que la historia de Megeces continue. Evapi.

1:05 AM  
Blogger averias said...

La verdad es que conociéndote, no me sorprende nada,tu eres capaz de esto, y de mucho menos.
Estoy flipando, entre el panadero de Cuellar y el francés...no se con que historia quedarme.

1:03 PM  

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